jueves, 21 de mayo de 2020

De lejos

Antes del confinamiento yo ya practicaba el social distancing. 

Puedo resumir en unas pocas palabras a las personas de las que, con el tiempo o por decisión propia, me he alejado de manera irreversible. Se trata de personas que, en algún momento, decidieron culparme a mí de cosas que ell@s también han hecho o tampoco han hecho. Incluso, en los casos más irreverentes, ni siquiera también o tampoco, sino solo.

Ese es el fin de cualquier posible confianza o cercanía conmigo. I'm not that f*cking Mame to put the blame on. 

domingo, 26 de abril de 2020

Por qué no aplaudo

El aplauso cada tarde comenzó a expandirse como un acto espontáneo entre edificios y calles, como un símbolo de apoyo al personal sanitario al principio y, ampliando esa injusta selectividad inicial, a todo el personal que trabaja en sectores esenciales para la supervivencia de los seres humanos en estos momentos.
Las primeras veces, el aplauso me pareció un gesto significativo, y si no salí al balcón a las ocho de la tarde fue, lo confieso, por falta de voluntad y algo de vergüenza ante la cercanía con extraños. Después, el aplauso fue transformándose en una costumbre vespertina envuelta en hipocresía. 
Hay quienes salen por cotillear, también por sentir que no están solos, y hay quienes efectivamente tienen el inocente convencimiento de que es la única manera de dar las gracias. 
Yo soy muy escéptica y no creo en señales mágicas ni en gestos invisibles, en costumbres vacías, en la simpatía de balcón ni en agradecimientos con vítores. Yo solo creo en los hechos, en lo que se demuestra, se respalda y se defiende en las urnas y en los bares. Yo creo en la amabilidad y el apoyo verbal en el día a día, no solo en las zonas límites. No creo en los que se llenan la boca defendiendo ante los hijos la ternura y lo correcto en pleno desmadre. A ver cuántos de los que hoy aplauden hacia afuera mañana serán consecuentes en sus círculos íntimos, cuántos actuarán con coherencia.
Yo no aplaudo así porque es de falsos, porque es mentira. Yo me quedo dentro de mi casa a las ocho y tengo muy claro a quién tengo que agradecer qué, sin necesidad de aplausos.

jueves, 27 de febrero de 2020

Tan difícil

¿Tan difícil es hacer lo que a una le gusta?
Simplemente levantarse por la mañana sin sueño y desayunar si se tiene hambre o salir a pasear si apetece. Y después, un día entero para decidir qué hacer. Y así todos los días.
¿Tan difícil es que no haya que trabajar mínimo cinco días a la semana para comer y tener dónde dormir?
Recuperar el honor, el respeto al ser humano. Recuperar si lo tuvimos. Incorporar si es novedad.
Incorporemos el respeto a nuestras vidas (con doble sentido):
- a nuestras vidas porque lo haremos a partir de ahora en ellas,
- a nuestras vidas porque es lo que exigimos respetar y que respeten.
Incorporemos, pues, el respeto a nuestras vidas a nuestras vidas.

martes, 21 de enero de 2020

Paz

Hay dos clases de personas: las que nos transmiten paz y las que no.
De las segundas hay que deshacerse cuanto antes, a ser posible de forma pacífica.

sábado, 29 de junio de 2019

Vacío estomacal

Vacío: m. Del lat. vacīvus
Estomacal: adj. Del estómago o relacionado con este órgano.

1. m. Sensación molesta que ocurre en el estómago, generalmente entre el mediodía y la hora del almuerzo, cuando tienes tanta hambre acumulada que ya no tienes ni hambre. Puede presentarse acompañado de náuseas. Se soluciona esperando unos instantes y comiendo a continuación. No confundir con ardores ni gases.




domingo, 21 de abril de 2019

Minds

Tal vez la gente no cambia, pero las mentes pueden cambiar su opinión respecto a otras mentes.
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Maybe people don't change, but minds can change their opinion about other minds.

martes, 5 de febrero de 2019

El Kraken

A menudo me dicen que no me imaginan enfadándome. Curiosamente, me lo dicen siempre personas a las que yo no he visto enfadadas tampoco nunca y, por tanto, de las que yo podría decir lo mismo. Pero me pregunto qué les lleva a expresar esa observación sobre mí, como si fuera algo que me define, y qué me hace a mí no contestar entonces que lo mismo podría decir yo de ellas. Porque, al fin y al cabo, quien no se enfada nunca ante las injusticias, las malas palabras o el dolor existencial es alguien insensible, conformista o sin sangre; y no conozco a nadie más sensible, inconformista y con la sangre hirviendo que yo.
Partamos mejor de la base de que yo estoy enfadada siempre -hay miles de motivos-, pero no invoco al Kraken que porto bajo esta actitud amable por tonterías.